Boletín 2 Karin Molt: “Con datos reales y validados, será muy distinta la gestión de los recursos para Biodiversidad”

Karin Molt 2La ruta que ha transitado nuestro país en relación a la gestión para la conservación de la biodiversidad es algo que la profesional del Ministerio de Medio Ambiente, Karin Molt, conoce muy bien. Lleva 14 años trabajando en el área de recursos naturales y biodiversidad; actualmente es Jefa del Departamento de Políticas y Planificación de la Biodiversidad y Directora Proyecto GEF/ PNUD/ MMA “Actualización de la Estrategia Nacional de Biodiversidad”; también integra el Comité Directivo de BIOFIN Chile.

“El año 2003, la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) decide impulsar y hacerse parte de la convocatoria que hizo el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) para que todos los países signatarios tuviesen un instrumento de política pública para enfrentar este tema, a los que denominó  Estrategias Nacionales de Biodiversidad, dejando en libertad a los países para que adoptaran dentro de ese marco: estrategias, políticas y planes de acción, de tal manera que abordaran sus desafíos nacionales, tomando en consideración los diagnósticos globales y nacionales referidos a la pérdida de biodiversidad;  la insuficiente conservación y protección de los ecosistemas y de las especies relevantes, entre otros” explica.

– ¿Este fue el primer paso dado por nuestro país en esta materia?

Fue un complemento fundamental para la Ley 19.300 de Bases Generales del Medio Ambiente, que mandata en esta materia y que incrementalmente permitió ir materializando acciones de conservación y protección, siendo la Estrategia Nacional de Biodiversidad del 2003 una carta de navegación que dio realce a estos temas a nivel central y en las regiones, cuando aún éramos CONAMA.

Si bien es cierto, reconocemos que ésta tuvo falencias y algunos vacíos tales como que su foco estuvo centrado fundamentalmente en los ecosistemas terrestres, por sobre los marinos/costero, por ejemplo, además que no contó con un plan de financiamiento ni tampoco abordó preferentemente acciones con los sectores productivos y no contó con un sistema de seguimiento y monitoreo. Sin embargo, guió la acción de CONAMA y luego del Ministerio en materia de conservación y uso sustentable de la biodiversidad y ha sido un referente seguido por los servicios públicos y ONGS, y en menor medida un instrumento reconocido por los sectores productivos, cosa que tenemos que enfatizar ahora en este proceso de actualización.

Con la Ley 20.417 del año 2010 se crea una nueva institucionalidad ambiental, otorgándole al Ministerio mayores atribuciones en estas materias (Art.70). Como parte de esto, la actual iniciativa -en proceso de discusión en el Congreso – del Proyecto de Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), da cuenta de los desafíos que como país debemos continuar impulsando para lograr la conservación de la biodiversidad y la salud de sus ecosistemas y por ende, alcanzar un mayor bienestar humano.

– En lo que respecta a conservación de la biodiversidad ¿cómo ves a Chile en comparación con otros países de la región?

Hay países que dan cuenta de mayores avances en materia de legislación e instrumentos más duros, lo que se relaciona con sus condiciones de desarrollo económico y también de desarrollo social, cultural e histórico.  Por ejemplo, Costa Rica tiene una Ley de Biodiversidad, además de una Estrategia de Biodiversidad, un sistema fortalecido de áreas protegidas y un fondo de financiamiento especialmente para dichas áreas…pero eso se explica porque es un país que vive de un turismo basado en su rica biodiversidad y en el que hay una decisión política de procurar un turismo sustentable en función de su gran cantidad de áreas protegidas. Colombia también es otro ejemplo, aunque tardó 3 años en elaborar una política de biodiversidad, es un país con mayor sensibilidad ciudadana respecto a este tema. Perú y Brasil son países reconocidos como mega diversos, también tienen variados instrumentos normativos y de gestión, y además han generado un conjunto de otras acciones con los gobiernos, no solo centrales, sino también locales, lo que incluye a las comunidades indígenas para que se involucren en el cuidado de su patrimonio natural, aspecto que nosotros debemos atender más decididamente. Somos un país que en el tema medio ambiental hemos avanzado progresivamente muchísimo, sobre todo en lo que refiere a planes de descontaminación, medidas de mitigación, adaptación al cambio climático y manejo de residuos, solo por nombrar algunos, pero vamos en la dirección correcta en materia de conservación, en la medida que nos hagamos cargo y cubramos las necesidades del país,  a través de los instrumentos como los que hoy el gobierno ha priorizado  -Ley del SBAP-  y la actualización de la Estrategia Nacional de Biodiversidad, que incluirá un Plan de Acción de Conservación Marina y de Islas Oceánicas, Especies Nativas,  y de  Ecosistemas y Servicios Ecosistémicos, por nombrar solo algunos ejes,  respondiendo de esta forma también a los requerimientos internaciones de la CBD y la OCDE, entre otros.

– En este contexto ¿cómo ves el rol del Proyecto BIOFIN?

Creo que es un proyecto y una oportunidad importante para este momento en que estamos trabajando en instrumentos de política pública y frente a los desafíos que tenemos como país. Para ello es necesario valorar BIOFIN y sacarle el mejor provecho desde la perspectiva que nos interesa, que es tener una línea de base de cuánto hemos gastado en los últimos 5 años en conservación de la biodiversidad; además presupuestar el plan de acción de la Estrategia actualizada con datos reales y, por ende, medir brechas. La invitación de BIOFIN es a tener datos reales que nos permitan decir lo que gasta Chile en esta materia y con esta información clara y validada, la gestión por los recursos puede ser muy distinta, no solamente en los presupuestos públicos sino también a la hora de plantear una alianza público-privada con estos fines. Además BIOFIN tiene un componente fuerte de sinergia, ya que estamos todos los actores relevantes: de medio ambiente, finanzas, gobiernos regionales, de manera que nos permite poner en común la información y ver si es posible hacer más eficiente el gasto.

Para nosotros, si bien es ideal incrementar los recursos para biodiversidad dentro del sector público, es fundamental también tener una buena gestión de ellos y esto no pasa solamente por aumentar los recursos sino por saber dónde, cómo y en qué invertirlos. Esto es un proceso de planificación al que BIOFIN nos aportará enormemente como Proyecto.