Boletín 5 Bárbara Saavedra: “Si no tenemos naturaleza ni ecosistemas saludables, vamos a tener una economía degradada y sin posibilidades de recuperarse”

Foto BárbaraBárbara Saavedra es Licenciada en Ciencias Biológicas; Magíster en Ciencias con Mención en Ecología y Doctora en Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Chile. Lleva una década a cargo de la ONG WCS (Wildlife Conservation Society) y es integrante activa de la Sociedad de Ecología de Chile, el Consejo de Innovación para la Competitividad; la Alianza Valor Minero; la mesa pública-privada y el consejo consultivo del Ministerio de Medio Ambiente, entre otras organizaciones. Fue parte de la Comisión Asesora para la elaboración del proyecto de ley del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), “el Ministerio hizo un proceso muy interesante de convocar a la gente para poner los temas relevantes en el proyecto. Fue un trabajo muy arduo de muchas personas, de organizaciones académicas y ONG’s que por meses trabajamos ese tema. Presentamos en el Congreso, frente a la comisión del Ministerio. Lo hicimos porque es importante que Chile tenga un proyecto de ley de biodiversidad” explica.

– ¿Qué le parece cómo ha ido la tramitación del proyecto de ley que crea el SBAP?

El proyecto ha recibido como 1.300 indicaciones y en ese proceso está: nada muy expedito, porque hay una pugna interna muy grande en el corazón de este país, y es ficticia, estéril y hasta suicida: la pugna entre conservación y desarrollo…cuando debiera ser  conservación para el desarrollo, porque no vamos a llegar ni a la vuelta de la esquina si no hacemos conservación y lo vemos a diario, de Arica a Magallanes, problemas con empresas y sociales que derivan de la mala conservación y gestión de la biodiversidad.

– ¿Por qué es una pugna ficticia?

Porque no está basada en la realidad. Así como sabemos que existe la Ley de Gravedad -nadie hoy podría decir que no existe- de la misma manera sabemos que el bienestar de las personas depende directa o indirectamente de mantener los ecosistemas y la biodiversidad sanos; en especial en nuestro país, donde la economía depende de la extracción de recursos naturales. Quién no entienda eso, está pensando que no existe la gravedad. Y tenemos cifras específicas: la mitad de nuestros suelos están degradados, o sea es tomar Chile, partirlo por la mitad y tirarlo a la basura.

Los que toman decisiones y están en la pugna ficticia no se dan cuenta que hay que unir esfuerzos para abordar los temas que son de fondo: si no tenemos naturaleza ni ecosistemas saludables, vamos a tener una economía degradada y sin posibilidades de recuperarse. Y de la misma forma, como consecuencia de ello, nuestro bienestar social no va a existir.

GUIA DE COMPENSACIÓN

Uno de los temas en que ha trabajado Bárbara, a través de una consultoría realizada por WCS, fue en la “Guía para la Compensación de Biodiversidad en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)”.  Esta guía fue elaborada el año pasado por el Departamento de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y el Departamento de Estudios y Desarrollo del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), con la colaboración de la División Jurídica del SEA.

El documento declara en su presentación que “establece los lineamientos para poder implementar compensaciones apropiadas de biodiversidad que se hagan cargo adecuadamente de lo dispuesto en el marco regulatorio, cumpliendo de esta manera con el mandato legal del Servicio de Evaluación Ambiental establecido en la Ley N° 19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente”.

“Teníamos el mandato AICHI y además se hizo una evaluación del SEIA, tras llevar operando unos veinte años. Nos habíamos dado cuenta que los proyectos de inversión estaban compensando pérdida de biodiversidad con otras cosas, por ejemplo, demandas sociales. Se impactaba biodiversidad y se compensaba con una escuela, una iglesia o un calefactor solar y las pocas cosas que se hacían en conservación, tampoco conservaban exactamente lo que se impactaba: se afecta un ecosistema acuático y se conserva un bosque; o se impacta una población de cactus, se trasladan y nadie hace seguimiento” relata Bárbara.

– ¿El hecho que no haya compensación apropiada de biodiversidad  es por desconocimiento?

Por muchas cosas. Pero estos  son procesos adaptativos. La gente que ha tomado decisiones en estos ámbitos, han implementado lo que en algún minuto pensaron que eran súper buenas ideas. Y algunas fueron aplaudidas en su momento, pero muchas de ellas no estaban hechas para ver el fondo, sino para zafar y cumplir con una lista de peticiones.

Entonces, las compensaciones abordan este tema entregando una herramienta que acerca la biodiversidad que se impacta con las acciones para subsanarlo,  para reunir estos espacios. Aquí todavía no estamos hablando de financiamiento. Desde el mundo económico hay gente que piensa que las compensaciones son un elemento para financiar conservación, pero no es así. Puede ser que se instale de esta forma, pero no es una buena decisión desde mi punto de vista. Lo importante es generar los mecanismos que permitan lograr una compensación adecuada. Por ejemplo, no se pueden armar bancos de compensación sin conocer en detalle los ecosistemas.

Los bancos obedecen a la mirada economicista de generar un instrumento que pueda dar plata a la compensación, pero esto no es lo mismo que la compensación apropiada, el banco es un paso adelante y lo más importante no es establecerlos, sino generar los mecanismos para resguardar el capital natural, de manera tal que los proyectos se hagan cargo en sus diseños de mirar estas variables y tomar medidas con cierta lógica para: evitar, reducir, minimizar y cuando ya no es posible, compensar de tal manera que, el saldo en pérdida de biodiversidad, sea igual a cero.

– ¿Conoces experiencias de aplicación en nuestro país de esta Guía para la Compensación?

Se han hecho algunas experiencias en el norte, pero no está aplicada todavía en propiedad, hay que ir a paso a paso y está bien ir paulatinamente. Pero hay que empezar el proceso: convocar a los actores relevantes y contarles toda la historia: Estado, empresas, comunidades, consultoras, todos debemos ir confluyendo, porque no es un tema que pueda solucionar ninguno por separado, aunque tenga todo el dinero del mundo. Esto es parte del trabajo que estamos haciendo como WCS.

Otro punto fundamental es que las empresas entiendan que sus inversiones en gestión de la conservación son muy buenas para su negocio y deben realizarlas en forma estratégica, más allá de cumplir con una lista de peticiones.

– ¿Cómo ves el tema del financiamiento en este contexto?

Tanto la compensación como medidas de restauración, o de gestión dentro de Áreas Protegidas, todas necesitan financiamiento. Pero la compensación no es una herramienta de financiamiento. Es necesario desarrollar con fuerza mecanismos de todo tipo, como capacidad o investigaciones, no sólo financieros.

Y en eso hemos fallado. En Áreas Protegidas invertimos menos que Haití o que Honduras, con unos niveles de ingreso que no tienen nada que ver con ellos. Estamos sub financiando y comiéndonos nuestro capital natural. No hay financiamiento.

En Chile el Ministerio de Medio Ambiente es un ministerio sub financiado. Y no tenemos dentro de él una agencia que vele por la biodiversidad, por lo tanto, no hay inversión allí. Es crítico en este proceso aprobar el proyecto de Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, dotar con ello al Estado con un agente que pueda velar por la conservación del capital natural de Chile. Y entregarle soporte financiero para que funcione de la mejor forma posible.

Creo que nos falta entendimiento, visión, voluntad, generosidad y sentarse a la mesa, porque no es un problema de dinero, Chile lo tiene, pero lo invierte en otras cosas. Por ejemplo, con lo que cuesta un avión F- 16, haces un fondo de conservación de varias decenas de millones de dólares, como el que se hizo en Costa Rica con US $ 50 millones, que tiene la mitad de su territorio protegido.