Boletín 9: Cuando el sector público y privado forman alianza por una producción limpia

Convenios de carácter voluntario. Esa es una de las principales características de los Acuerdos de Producción Limpia (APL), cuyo objetivo es mejorar las condiciones productivas y ambientales en términos de higiene y seguridad laboral, eficiencia energética e hídrica, reducción de emisiones, valorización de residuos, buenas prácticas y fomento productivo, entre otras.
Lo que se busca con estos acuerdos es generar sinergias y economías de escala para emprender cambios en las formas de producir, así como el cumplimiento de las normas ambientales en el caso de las PYME.
“Dado que los APL son voluntarios, nuestra principal habilidad en el Consejo Nacional de Producción Limpia es buscar las acciones que sean tanto de interés de privados como del Estado, de manera que generen una alianza mutua: a ambos les conviene tener productos más sustentables” explica su Director Ejecutivo, Juan Ladrón de Guevara.
ballena jorobada chicoEn este contexto, uno de los últimos acuerdos resulta emblemático en términos de protección de la biodiversidad. “Conservación de la ballena azul y grandes cetáceos en la Patagonia Norte, Región de Los Lagos y de Aysén” se denomina el APL suscrito en octubre pasado por múltiples instituciones: los industriales salmoneros miembros de la Global Salmon Initiative (GSI) -AquaChile, Blumar, Camanchaca, Los Fiordos, Multiexport y Ventisquero-; Subsecretaría de Pesca; Servicio Nacional de Pesca; CORFO; Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante; Centro Ballena Azul; Universidad Austral de Chile y WWF Chile, la Organización Mundial de Conservación. Todos ellos liderados por el Consejo Nacional de Producción Limpia.
“Vimos que la acuicultura tiene mucha actividad y altos niveles de tecnología puestos en territorios con presencia de ballenas, por tanto, puede convertirse en una amenaza para los grandes cetáceos. Quisimos que pudieran transformarse en un actor que protege. Está claro: no estamos hablando de los impactos más duros de la acuicultura sobre el medio ambiente y que son materia de la reglamentación ambiental y sanitaria, pero este acuerdo es una muestra de lo que se puede hacer cuando hay voluntad para ello” destaca.
Este APL tiene por objetivo la implementación de un sistema de monitoreo y avistamiento de ballenas azules y otros grandes cetáceos en el Golfo de Corcovado, una de las zonas más importantes del hemisferio sur para la alimentación y crianza de esta emblemática especie. El segundo de los objetivos es la adopción de prácticas productivas salmoacuícolas que favorezcan la conservación del ecosistema, así como la prevención y mitigación de impactos en las zonas de influencia de las operaciones de la industria del salmón, fomentando la colaboración entre las empresas suscriptoras, la sociedad civil, el mundo científico y los servicios públicos.
También en términos de conservación de la biodiversidad, implementarán otro APL durante este mes de abril, esta vez vinculado con el manejo sustentable de bosques mediterráneos en la Quinta Región, convenio que suscribirán con propietarios de los predios y CONAF. En él, se comprometen voluntariamente a tener un sistema de rendimiento sostenido y manejo sustentable a largo plazo, con la garantía que el Estado reconocerá sus prácticas amigables con el medio ambiente.                                                           “Los APL permiten al Estado abordar desafíos que de otra manera sería muy difícil de implementar, ya que tendríamos que sumar normativas, reglamentos, fiscalizaciones…nos demoraríamos tres o cuatro años en estas acciones y gastaríamos recursos públicos en ello, cuando en realidad no es necesario, pues hay casos en donde existe plena voluntad de los privados para hacerlo” puntualiza el Director Ejecutivo.