El inédito caso del glaciar chileno que no retrocede, pese al cambio climático

La postal del cambio climático suele ser la de un glaciar desplomándose en el agua. No hay dudas en la comunidad científica que el cambio climático está en curso, de ahí que la mayor parte de los países se alineó con el Acuerdo de París para mantener a raya el alza de temperatura durante este siglo.

Chile posee el 79% de los glaciares de Sudamérica, donde la mayor parte se concentra en Campo de Hielo Sur, en la Patagonia, lugar que no responde de una manera homogénea al calentamiento global. Por el contrario, existe el inédito caso de un glaciar que avanza en vez de retroceder, según han detectado expertos chilenos.

Este inusual fenómeno ocurre en uno de los 48 cuerpos de hielo principales en los que se divide esta zona. El glaciar en cuestión es el Pío XI, el más grande del Cono Sur.

“Es prácticamente el único glaciar de todo el Hemisferio Sur que ha tenido este comportamiento, puesto que ha avanzado 11 km en las últimas décadas”, explica Andrés Rivera, glaciólogo del Centro de Estudios Científicos (CECs) de Valdivia.

El investigador comenta que durante su avance en las últimas dos décadas, ha destruido árboles de 400 años de antigüedad y que desde el año 2000 ha avanzado cerca de 1,8 km hasta el 2016.

Este caso anómalo se viene produciendo desde principios de la década de los 90 y los últimos registros muestran que el glaciar volvió a avanzar unos 150 metros entre enero del 2015 y octubre del 2016.

Hasta ahora, los científicos han esbozado teorías, pero no hay certeza de qué ocurre con el Pío XI. Por ejemplo, se estima que sus características topográficas lo hacen muy estable e incluso le permiten ganar masa gracias a las fuertes precipitaciones sólidas y al poco derretimiento.

“Los glaciares no responden en forma homogénea a los cambios del clima”, explica Rivera, quien recuerda que el glaciar Perito Moreno, en el lado argentino de Campo de Hielo Sur, presenta un comportamiento similar de estabilidad y avances, el que, sin embargo, no ha llegado a destruir árboles como lo hace el Pío XI.

A lo anterior se suma que no todo depende de lo que pasa en la superficie, sino que también a lo que pasa bajo el hielo, en especial en glaciares que desprenden témpanos en lagos o fiordos. En las últimas campañas de investigación realizadas por el CECs, se han medido profundidades del agua de más 800 metros en el Lago O’Higgins, cerca de 600 m en el lago Viedma y 700 m en el lago Argentino.

“Estamos hablando de cuerpos de agua muy profundos y eso hace que el hielo sea más inestable y genere más témpanos”, dice el investigador.

Retrocesos

Campo de Hielo Sur es un área de hielo que tiene unos 350 km norte-sur y que desde 1986 ha perdido unos 800 km2 de hielo (44,7 km2/año). Además de los 48 cuerpos principales, posee cientos de otros glaciares pequeños ubicados en sus alrededores.

Pero mientras el Pío XI gana terreno, otros pierden, como el Jorge Montt, que retrocedió 22 km durante el siglo XX y lo que va del XXI, la mayor tasa de retroceso registrada hasta ahora entre los glaciares de Campo de Hielo Sur. El otro que tuvo una fuerte pérdida de masa fue el O’Higgins, que retrocedió 15 km en el mismo período.

El Jorge Montt ha retrocedido con fuerza desde mediados de los años 80, después de un lapso de relativa estabilidad entre 1945 y 1984, mientras que el O’Higgins se mantiene más estable desde finales de los 90, después de retroceder aceleradamente entre 1945 y principios de los 90.

El glaciar O’Higgins tiene una condición más estable en las últimas dos décadas, dice Rivera, porque en la actualidad la masa de hielo termina en una zona de aguas poco profundas, a diferencia de lo que sucedía entre 1945 y 1986, cuando lo hizo en aguas de más de 800 metros de profundidad.

El CECs también ha registrado retrocesos en los glaciares Grey y Dickson (Torres del Paine) y, en el lado argentino, en los glaciares Viedma y Upsala. Para Rivera, sin embargo, Campo de Hielo Sur es una superficie que no desaparecerá, aunque muchos de sus glaciares seguirán experimentando fuertes retrocesos. En el presente, le inquieta la falta de precipitaciones y las altas temperaturas observadas en los últimos dos años.

“El invierno 2015 ha sido muy cálido, cuando llegamos a medir 15°C en la parte alta”, advierte.

Fuente: Nota “El inédito caso del glaciar chileno que no retrocede pese al cambio climático” publicada en La Tercera.