Boletín 15: Presión a la Biodiversidad y el impacto de las Especies Exóticas Invasoras

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Avispa Chaqueta Amarilla, imagen de Richard Bartz CC Wikipedia

Visones que depredan huevos y pichones de albatros de ceja negra, en pleno periodo de nidificación. Zarzamora que impide a vegetales nativos realizar su fotosíntesis y las ahoga. Avispas chaqueta amarilla que ingresan a colmenas a consumir larvas y miel, afectando además la producción de los sectores apícola y frutícola.

Estos son solo algunos ejemplos del daño que ocasionan las Especies Exóticas Invasoras (EEI) en nuestro país. ¿A qué se denomina EEI? Se trata de “animales, plantas u otros organismos, generalmente transportados e introducidos por el ser humano en lugares fuera de su área de distribución natural y que han conseguido establecerse y dispersarse en la nueva región, donde resultan dañinos” define el Proyecto GEF de Especies Exóticas Invasoras-Chile en su sitio web.

Responsables del 40% de las extinciones de las especies a nivel mundial, las EEI son dañinas para las nativas: suelen depredarlas y hasta reemplazarlas, al competir por sus recursos y transmitirles enfermedades para las cuales las nativas no poseen defensas. Son consideradas la segunda causa de extinciones de especies en el mundo y son particularmente devastadoras en las islas.

Las EEI pueden transmitir enfermedades a la población humana; alterar y fragmentar los ecosistemas; y, degradar los servicios ecosistémicos de ellos, con efectos sociales y económicos importantes. Según el Convenio de Diversidad Biológica (2010) el impacto económico de las plagas introducidas en Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Sudáfrica, India y Brasil, alcanzaría a más de USD 100 mil millones.

CHILE: IMPACTO EN LA BIODIVERSIDAD

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Castor Canadiense, imagen CC Wikipedia

Según explica el informe Biofin “Políticas y prácticas impulsoras de cambios en el estado de la Biodiversidad y sus servicios ecosistémicos en Chile” *, a nivel general en nuestro país existirían 1.128 Especies Exóticas Asilvestradas o Naturalizadas, esto es, que se han establecido y no necesariamente actúan de manera invasora, dañando a las nativas.

No obstante, se han documentado algunos efectos negativos de éstas a la biodiversidad, ya sea por depredación o competencia con las nativas. Entre ellas, las nocivas consecuencias que han traído a nuestro país: el conejo, la liebre, el coatí, la rana africana de uñas, el mirlo y la avispa chaqueta amarilla; algunos peces como: pez dorado, chanchito, gambusias, pejerrey argentino, trucha café, trucha arcoíris, trucha del arroyo y esturión blanco.

Otra presión es la ejercida por los cultivos de salmónidos existentes en la zona sur, principalmente dedicada al cultivo de salmón del atlántico, del pacífico y Chinook o rey, además de la trucha arcoíris, toda vez que se producen escapes masivos de los centros de cultivos -originados en accidentes, negligencia o eventos naturales- y producto del carácter carnívoro de éstas (ver boletín anterior).

Se estima que, a lo menos, son 128 las especies exóticas que actúan de manera invasora a lo largo de nuestro territorio, las que están ubicadas principalmente en el sur del país, según el Primer Catastro Nacional dado a conocer hace dos años. De las 128 especies, 27 han sido priorizadas por su riesgo para la biodiversidad, entre ellas: la avispa chaqueta amarilla, el didymo (o moco de roca), el visón, el castor, ulex o espinillo alemán y la zarzamora.

Entre los daños documentados por el Ministerio de Medio Ambiente (2014) se encuentran, por ejemplo, los ocasionados por el didymo; se trata de una micro alga que se ha expandido ampliamente, modificando los ecosistemas de ríos y lagos, y probablemente provocando la disminución de las poblaciones de peces, afectando también al sector turístico y ocasionando altos costos de gestión para su control.

Existe además el caso del Castor canadensis, especie introducida en 1946 en Tierra del Fuego y que actualmente amenaza con colonizar toda la Patagonia, con un daño estimado de 5.400 ha de bosque nativo en el sector chileno y al menos 5.200 ha en el sector argentino. En esta misma zona se encuentra el ciervo colorado, catalogado entre las 100 EEI más dañinas del mundo.

Especies exóticas depredadoras tales como el visón y el jabalí, son mamíferos que se están dispersando por amplias zonas del país, sin que aún existan antecedentes que evalúen económicamente el daño que ocasionan. En las próximas semanas el proyecto GEF EEI dará a conocer el primer estudio en esta materia, abocado a la valoración económica del impacto que siete EEI tienen en los sectores productivos y en la biodiversidad en Chile.

Algunas especies han proliferado también en ecosistemas vulnerables como islas oceánicas y ecosistemas de aguas continentales, afectándolos fuertemente. Tal es el caso de la invasión de Maikopiru, Lupino y Guayaba en la Isla de Pascua, incluyendo en el Parque Nacional Rapa Nui; la de conejo, avispa chaqueta amarilla y zarzamora, en el Archipiélago de Juan Fernández; la invasión del visón en Isla Magdalena y de gatos en la Reserva Nacional Isla Mocha.

CONTROL DE EEI

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Jabalí, imagen de Gerard Wildzwijn CC Wikipedia

Debido a las características biogeográficas y ambientales del país, Chile posee importantes barreras naturales para el ingreso de especies exóticas a su territorio, cuestión que le otorga también, importantes ventajas comparativas a su producción silvoagropecuaria. Dado este hecho, una de las prácticas importantes para la protección del patrimonio fitosanitario de Chile es el control de frontera desarrollado por el Servicio Agrícola y Ganadero SAG, en 96 puestos fronterizos del país (terrestres, marítimos y aéreos), el que también incluye el control de EEI que amenazan la biodiversidad nacional. Una institucionalidad que trabaja con las EEI en el marco de restauraciones ecológicas y de conservación de la biodiversidad, en el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE), es la Corporación Nacional Forestal CONAF.

En 2005 se creó el Comité Operativo para el Control de las Especies Exóticas Invasoras (COCEI), entidad que es coordinada por el Ministerio de Medio Ambiente y compuesta por 13 servicios públicos. Su objetivo es diseñar una estrategia para el control y erradicación de las EEI, a través de un modelo de gestión integrado entre los diversos actores públicos y privados. En este contexto, se ha desarrollado el Plan de Acción para la Gestión de EEI, como uno de los seis planes de acción propuestos para la nueva Estrategia Nacional de Biodiversidad, a la que el equipo Biofin contribuyó con su costeo.

Un actor relevante es el Proyecto GEF/MMA/PNUD de Especies Exóticas Invasoras, cuyo principal objetivo es poner en funcionamiento marcos nacionales y capacidades institucionales para controlar la introducción y expansión de las EEI. En este marco, apoyaron la elaboración del diseño del Plan de Acción Nacional y los planes de acción regionales, enmarcados en la Estrategia Nacional de Biodiversidad.  Así también el Plan de Acción del Archipiélago Juan Fernández, donde se desarrollan acciones como parte de la experiencia piloto.

A nivel de ONG, la Wildlife Conservation Society WCS ha realizado acciones de monitoreo y control de EEI, entre ellas, la del visón en su campaña Protejamos al Albatros y, recientemente, del castor a través de un proyecto GEF que se implementa en Tierra del Fuego.

*Elaborado por Esteban Delgado Altamirano, encargado de Planificación y Biodiversidad de Biofin.