Experta advierte impacto de industria del litio en ecosistemas de los salares

Junto con reconocer lo positivo que significa iniciar un proceso de industrialización del litio, considerando el auge que tendrá el negocio de los vehículos eléctricos e híbridos en los próximos años, la académica del Departamento de Química y Procesos Mineros de la Universidad de Antofagasta, Ingrid Garcés, advirtió que es necesario investigar más sobre el impacto que tendrá su extracción desde las salmueras, específicamente en cuanto a los recursos hídricos de los salares.

Garcés, quien además participa como investigadora asociada al Centro Regional de Estudios y Educación Ambiental (CREA), coincidió con el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán, en torno a que es el momento preciso para que Chile diversifique la producción de este mineral estratégico.

“Hasta ahora sólo se produce hidróxido y carbonato de litio, siendo evidente la urgencia de darle valor agregado, impulsando el desarrollo de una industria nacional en base a este recurso. Si bien los acuerdos con Albemarle y el proceso de Corfo para atraer otras empresas son positivos y van en la línea correcta, falta aún más difusión e investigación”, sostuvo Garcés.

En esa línea, hace pocos días Corfo dio a conocer a las siete empresas precalificadas en la licitación para agregar valor al mineral en territorio nacional.

Se trata de las compañías TVEL Fuel Company of Rosatom de Rusia; las firmas chinas Suchuam Fulin Industrial Group Co. Ltd., Jiangmen Kanhoo Industry Co. Ltd. y Gansu Daxiang Energy Thecnology Co Ltd.; Umicore de Bélgica; Samsung SDI Co. Ltd. de Corea; y Molymet de Chile. La mayoría de los desarrollos están asociados a la fabricación de baterías o sus piezas.

Recursos

Sin embargo, en el plano medioambiental la investigadora puso acento en la extracción del litio, explicando que el proceso no es igual al de los otros minerales, como por ejemplo el cobre.

“Se obtiene una salmuera desde una profundidad de 30 metros, la cual es agua con sal básicamente, si bien es más limpio el proceso, igual causa impactos negativos, principalmente en cuanto a los recursos hídricos asociados”, dijo.

Garcés alertó que durante el proceso de extracción, por cada tonelada de mineral, se eliminan -vía evaporación- cerca de dos millones de litros de agua.

“Si lo miramos en este contexto, claramente la minería del litio es una asociada al agua. En otras palabras, debiésemos pensar que su tratamiento es otro y no como recurso minero de yacimiento”, señala la doctora Garcés.

Ante esto, también plantea la necesidad de generar más investigación científica sobre el proceso hidrogeológico de los salares donde se ubica el litio.

Siendo más estricta en su juicio, la investigadora sostiene que “no se debería permitir la extracción de más salmueras sin tener claro qué pasa con el agua del Salar de Atacama, pues ya es evidente que está siendo mal intervenido, especialmente en la zona Este, donde hay áreas que simplemente se secaron”.

Proyectos

En la Región de Antofagasta son dos las firmas que tienen derechos de extracción en el Salar de Atacama: SQM y Albemarle (exRockwood Lithium).

Ambas compañías están en proceso de aumentar su producción de litio, lo que las llevaría a, al menos, duplicar su producción actual en los próximos tres años.

Antecedentes de lo expuesto por Garcés pueden encontrarse en el informe de la Comisión Investigadora del Daño Ambiental en Glaciares, Salares y Cuencas Hidrográficas de la Cámara de Diputados, entregado en diciembre de 2016.

En el caso de los Salares, se estableció que “las grandes empresas mineras de cobre, oro y litio, han actuado prácticamente en impunidad en lo que se refiere al uso del agua disponible en salares y glaciares, sin que ninguno de los estamentos del Estado destinados al control y fiscalización de estos recursos, hayan establecido sanciones concretas”.

Tras un par de sesiones en terreno en el Salar de Atacama y Punta Negra, se pudo determinar el precario estado de ambos ecosistemas, por la escasez de agua para la vida silvestre y humana.

Fuente: Nota publicada en El Mercurio de Antogafasta